En los EE.UU., 32 años de gobierno corrupto y desestabilización económica tuvieron como resultado una nación dividida, por clases, por razas y por la economía.
A finales de los 80, era evidente que la nación tenía problemas. La mayoría de las normas sociales se habían disuelto bajo una ola de grupos de intereses especiales enfrentados, modas alimentadas por los medios de comunicación y una egoísta actitud mundial de "yo primero". En 1994, el número de gente sin hogar se había disparado hasta los 21 millones. La evolución técnica había desgarrado aún más la economía, creando dos clases radicalmente divergentes: un grupo de profesionales ejecutivos pudientes, de gran poder adquisitivo y con funciones técnicas y una clase baja de obreros no cualificados y sin hogar. La clase media casi fue erradicada. Fue este sombrío comienzo lo que condujo al paisaje actual de los 2000.
En las grandes ciudades, las áreas de negocios son limpias, pulcras, con escaparates bien iluminados , sin crimen ni pobrezam y controlados por poderosas corporaciones. Rodeando las zonas centrales están las Zonas de Combate, suburbios escuálidos y decrépitos, guetos en llamas llenos de bandas y otros sociópatas violentos. Los suburbios exteriores son también zonas controladas por las corporaciones; regiones seguras y bien guardadas donde los ejecutivos mantienen a sus familias en relativa seguridad.
Por todos los Estados del Medio Oeste, muchas ciudades pequeñas han sido abandonadas, porque las granjas locales y los bancos y negocios se vinieron abajo a raíz de la sequía, el hambre y el caos económico. Las granjas han sido adquiridas por grandes corporaciones agrícolas y se mantienen con trabajadores a sueldo, trabajo por medio de máquinas y guardias bien equipados. Las autopístas abiertas son campos de batalla en los que los grupos armados de Nómadas viajan de ciudad en ciudad, saqueando y robando como bárbaros mecanizados.
Sobre este paisaje desolador queda una brillante luz de esperanza. Las convulsiones de la última década han unificado a los pobres, los oprimidos y los desconentos del país. Hay signos de que la mentalidad de grupo de comienzos del siglo XXI está dejando camino a un nuevo movimiento, los Nómadas, los Mercenarios y los Periodístas salen a las calles para combatir la opresión y la autoridad, Lejos de estar acabados, los Estados Unidos parecen estar resurgiendo contra todo pronóstico. Pero sólo el tiempo dirá si la revolución llamda Cyberpunk tendrá éxito.
lunes, 14 de junio de 2010
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