viernes, 18 de junio de 2010

Crimen y Castigo

El castigo para acciones criminales bajo el Código Uniforme de Justicia de 1999 es rápido, certero y draconiano. Lo más sencillo es el ajuste de personalidad (un proceso en el cual se implanta una aversión a cometer crímenes). Los ajustes tienen algunos efectos secundarios nocivos, incluyendo miedos exagerados hacia situaciones y sucesos relacionados con el crimen (como el terror al dinero provocado por un ajuste antirrobo).

Los implantes de exilio están sintonizados con una señal de transmisión distribuida por toda la red telefónica de la ciudad. Si el infractor entra en la ciudad, el implante causa un dolor insufrible. El transgresor está exiliado para siempre y no podrá entrar en esta ciudad concreta nunca más. Repetir el delito en otras ciudades simplemente hace que añadan en el implante más códigos de ciudad. Después de unos cuantos delitos en unas cuantas ciudades, el infractor no podrá entrar en la civilización.

Las prisiones de los 2000 están horriblemente superpobladas y son mortales. Después de los motines de los 90, las autoridades penitenciarias no se preocupan de la rehabilitación de (están más interesados en castigar a los "perros rabiosos" de la sociedad y mantener las calles limpias). Para arreglárselas con la superpoblación, muchas prisiones obligan a conectarse a los presos a la "danza cerebral". Los meten en tanques criogénicos, los conectan a programas en bucle y los "encierran" durante 2 o 3 años. La danza cerebral continua produce una pesadilla de horror interminable sobre lo que el preso tema más.

El método más simple de castigo sigue siendo la ejecución. La mayoría de los estados tienen un Ejecutor Estatal que administra justicia con una bala del .44 bien situada a quemarropa. También están autorizaddos para cazar a los fugitivos del Pabellón de la Muerte.

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